El tratamiento a domicilio se adapta al entorno real de cada persona, teniendo en cuenta su espacio, sus rutinas y sus necesidades del día a día.
Trabajamos sobre aspectos concretos como:
El espacio disponible en casa.
Las actividades cotidianas que necesita realizar.
Su nivel de movilidad, equilibrio y seguridad.
Las dificultades que aparecen en su entorno habitual.
Procesos en los que recibir el tratamiento en casa facilita la intervención, el seguimiento y la continuidad del cuidado.
Situaciones en las que el desplazamiento no es recomendable temporalmente.
Dificultad para desplazarse hasta la clínica.
Personas con limitaciones importantes de movilidad o autonomía.